Capítulo 31.2: Una última cosa.
Al acercarse lo suficiente, Byron se tapó su sensible nariz y retrocedió un par de pasos. Nero, optando por ser más discreto, se mantuvo cerca de Anna, mientras que Gino, acostumbrado a los extraños aromas de la boticaria, no dudó en acercarse a Gael.
―En la junta de hoy, se ha decidido perdonar la vida de esta pequeñita apestosa ―dijo Anna al mismo tiempo que acariciaba la mejilla de Asha, quien no tardó en atrapar su dedo nuevamente
―De verdad que, de tal palo, tal astilla ―sonrió Emmet ―Pare