Stefany esperaba impaciente a que los hombres regresaran al lugar acordado. Por un momento pensó que el plan había fallado, pero cinco segundos después, la motocicleta se detuvo a su lado. Stefany aún tenía la tensión impregnada en su rostro.
Uno de los hombres se quitó el casco mientras el otro bajaba de la moto y se acercaba a ella.
— Por favor, cuéntame que traes buenas noticias —pudo sentir cómo sus mejillas temblaban.
— No solo buenas noticias, señora —el otro hombre se quitó el casco y