Oliver todavía no podía creerlo.
Un destello de satisfacción brilló en sus ojos cuando escuchó lo que Ashley tenía que decir. Una sonrisa se insinuó en sus labios, haciendo que Ashley casi se arrepintiera de lo que había hecho, marchándose sin mirar atrás.
Ashley llevaba una chaqueta verde oliva y una falda negra que dejaba sus piernas al descubierto. Su delicada piel blanca parecía brillar bajo los primeros rayos del sol de la mañana, y sus ojos brillaban en dirección a Oliver, desconcertándol