En la sala oscura, Ashley estaba sentada frente al televisor apagado, esperando que Ethan regresara, quién sabe de dónde. Su llanto había cesado, pero la angustia seguía dentro de ella, como un intruso que destruía toda esperanza que quedaba.
Finalmente, cuando él llegó a casa y encendió las luces, se encontró con una chica destrozada. Se podía notar fácilmente en el semblante de Ashley. Ojeras profundas, fosas nasales rojas y una mirada perdida y opaca.
— ¿Pasó algo? — Él la observó mientras pe