Evitando al jefe.
Chelsea Hale.
No volví a toparme con Adrian el resto del día. Y hoy, al salir huí como un animal despavorido.
Esta noche decidí tomar el camino más largo a casa y, mientras deambulaba por las calles de Londres en la escalinata del río Támesis, me tropecé en varias ocasiones. Estaba muy distraída. Mi mente volaba.
”¡Porque me gusta, maldita sea!” esa frase golpeaba mi cabeza una y otra vez.
Me erizaba la piel y me alteraba la respiración.
Me quedé un largo rato mirando el rió, precisamente un ba