MATTHÍAS BLANCO
Ariadna en mi apartamento era algo bastante extraño, porque yo creía que sería quien iría a visitarla casi obligándola a recibirme para no ser descortés. Ella comenzó a mirar a mi pobre pero colorida decoración y se quedó bastante pensativa por eso.
-¿Me ayudarías con algo?- Jugó con sus manos nerviosa y mirándome de una forma bastante especial
-Solo dime con qué puedo ayudarte y lo haré con mucho gusto preciosa- Quería ser de utilidad, ganarme tambien su confianza. Habíamos c