Capítulo 17. Sin salida.
La calle seguía tan cálida que había olvidado completamente el susto que Sofía me había causado a tan tempranas horas seguía mi camino de regreso a casa cuando comencé a notar que estaba siendo vigilado. Conocía muy bien la forma de operar de Damián, así que me quedé en uno de los callejones poco frecuentados por los ciudadanos, esperando que los tipos que me habían seguido, llegaran a aquel lugar.
–Creo que no tenemos de que hablar –comenté al ver a uno de los hombres, dejar caer su cuerpo en