Un toque en la puerta me hace salir de mis pensamientos.
Imagino ya quien puede ser, sin embargo, veo que es mi madre con Mía, enrollada en torno a su cintura.
―Llegó Theodore, ¿segura que quieres recibirlo? ―vuelve a preguntar por segunda vez, y esta vez en tono serio. Mía me observa igual de seria, parece que supiera de lo que habla nuestra madre.
―¿Qué le sucede a Mía? ―Pregunto curiosa.
―Se encuentra molesta porque quiere que Angy venga a jugar con ella. Ya le dije que ella está en cla