58. Tienes que confiar en mí
Todo apunta a él y su expresión no hace más que reforzar las dudas.
—¿De verdad esperas que crea eso? —
Su mandíbula se tensa y sus ojos finalmente me miran, casi desafiantes.
—Sí, espero que me creas, porque estoy diciendo la verdad —responde, pero el tono de su voz es una mezcla de desesperación y rabia contenida.
Camino lentamente hasta llegar frente a él.
—Entonces explícamelo. Explícame cómo todas estas pruebas dicen lo contrario. Explícame por qué tu firma está en todos los doc