11. Realmente ya no espero que lo haga
Abro la puerta muy lentamente sin hacer ruido. Mamá está en la cocina. Canta. Siempre lo hace. Aspiro el aroma que está por toda la casa. Pimienta y ajo. Me encanta. Dejo la maleta en la sala y me dirijo a la cocina.
Mamá ya no canta. Me extraña el silencio que se ha instalado en el ambiente. Camino un poco más y por fin la veo. Está en el fregadero, de espaldas a mi, estática.
Voltea justo cuando voy a abrazarla. Me cuelgo de su cuerpo y aprieto el abrazo tratando de sacar toda la incertidum