LORETTA
Me quedé paralizada e inmóvil. Solo contemplando la ilusión de mi reflejo. No podía ser. Pero por mucho que intentara mentirme, mientras mis neuronas seguían trabajando diligentemente, mi reflejo era lo único que me devolvía la mirada.
"Eh... ¿Señorita Loretta?" La esteticista tosió. Miré en su dirección. Estaba junto a la puerta, sujetándomela. Sentí una punzada de culpa al darme cuenta de que me había dejado llevar demasiado por mi nueva yo mejorada como para facilitarle el trabajo a