Capítulo 57: A los ojos de un ángel.
— ¿Está seguro de esto, mi señor? — cuestionaba un hombre a Henrick Godric quien tan solo asintió sin mostrar expresión alguna en su rostro.
El sonido de la pala se enterraba en la tierra y el olor a humedad llenaba aquel espacio ya deteriorado. Mirando las paredes de aquel enorme mausoleo, leyó con rapidez los nombres de todos sus ancestros que moraban allí como su último lugar de descanso. Pronto, escuchó aquella pala chocando contra algo metálico, y entonces supo que pronto lo sacarían de a