Capítulo 34: En el borde.
—Así que estas feliz, perra, te voy a recordar a quien le perteneces genuinamente. — dijo Kendrick rompiendo el camisón de su ex esposa.
Bernadette miró con horror como su ex esposo estaba encima de ella. ¿Cómo? ¿Por dónde había entrado? Asustada y sin poder gritar, sintió como Kendrick con la mano que le quedaba libre, rompía su camisón de seda. Luchando con todas sus fuerzas sin éxito alguno, estaba aterrada, vulnerable, y suplicaba que Henrick entrara en ese momento para rescatarla. Con asco