PUNTO DE VISTA DE ELY.
Al día siguiente me levanté como si hubiera bebido un barril de vino, ya eran las 11 de la mañana y yo me sentía como si no hubiera dormido nada. Me dolía la cabeza, el cuerpo me pesaba y hasta el estómago protestaba como si estuviera en guerra; mis tripas armaban un concierto que dejaba en ridículo a cualquier filarmónica.
Usé las pocas fuerzas que me quedaban para llevar mi humanidad a la ducha, con toda la pereza del mundo me enjaboné el cuerpo y lavé mí pelo, mientra