59. La presa
Dormir de nuevo, después de tres meses a lado de James, fue una de las mejores sensaciones que puedo sentir. En la madrugada, pude sentir a Klaus meterse entre nosotros, James lo recibió entre sus fuertes brazos.
Todo este tiempo me sentí como una tonta, pues después de analizar todo lo que había pasado, creo que James podía explicar el engaño, sabía que el me quería, pero mi mente estuvo cegada al menos por el tiempo en el que tomé la decisión.
— Mami, papá está aquí —escuché susurrar a Klaus—