54. Peligro en carretera
Luces apagadas, ni un solo ruido. El corazón de James latiendo con mucha fuerza era lo único que se escuchaba en esa casa, James estaba evitando pensar lo que era ya bastante obvio.
— ¡Nicklaus! —grito desesperado, subiendo por las escaleras— ¡Claire!
Lo primero que hizo en el segundo piso fue revisar la habitación de su hijo, la cual no tenía las pertenencias más importantes de él. Con miedo y confusión, revisó la habitación de Claire, que al igual que la habitación pasada, estaba casi complet