Walter:
Ver a tu novia llorar sentada en un bordillo de la calle cuando está lloviendo y es de noche, no es nada lindo.
Pero es mucho peor ver cómo llega un auto del cual se baja ése que te la está quitando y la consuela, la abriga, la abraza y después se la lleva.
Y tú, como un buen imbécil, te quedas paralizado, permitiendo que todo eso pase.
Bueno, tú no eres el imbécil: ese soy yo.
Ése no me ha quitado a nadie, porque yo fui quien alejó a Zaideth. Ése, Mateo, no tuvo que hacer ningún movimi