Mundo ficciónIniciar sesiónMis manos temblaban y escuchaba las palabras de la psiquiatra como bullicio, pero a la vez eran relajantes gracias a sus palabras “estás a salvo”, “tranquila”, “todo está bien”.
Terminé tomando un poco de agua para intentar calmarme. Cuando ya no lloraba y me veía algo relajada, la doctora Clara me informó que Carl y yo nos habíamos visto por casualidad, que él llevaba tres meses yendo a terapia con el







