Capítulo 50

Mis manos temblaban y escuchaba las palabras de la psiquiatra como bullicio, pero a la vez eran relajantes gracias a sus palabras “estás a salvo”, “tranquila”, “todo está bien”.

Terminé tomando un poco de agua para intentar calmarme. Cuando ya no lloraba y me veía algo relajada, la doctora Clara me informó que Carl y yo nos habíamos visto por casualidad, que él llevaba tres meses yendo a terapia con el

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