Mis ojos se llenaron de lágrimas, no sabía qué hacer, tenía mucho miedo. El celular se resbaló de mis manos y me hice bola en el sillón, soltaba las gordas lágrimas son rapidez y el pánico comenzaba a apoderarse de mí.
Solté un pequeño salto cuando mi celular comenzó a sonar. No quería responder, me aterraba que fuera a ser él. Sin embargo, con las manos temblorosas, casi imposible de sostener el dispositivo, decidí contestar.
Al ver que era un número desconocido lo dudé por un momento, dejé qu