-Ponte en cuatro-ordenó con voz demandante.
Hice caso a su petición y de inmediato me coloque en cuatro, tomé un suspiro en cuanto sentí su penetración, la cual iba entrando sin previo aviso.
mis ojos se echaron para arriba y mi boca se abrió, era tan inmenso el placer que no podía describir esta sensación. Sus robustas estocadas eran tan salvajes que me aferré a las sábanas mientras mi cuerpo se balanceaba hacia adelante y atrás.
-¡Ah!-Exclamó como toda una perra en calor.
-Te gusta?-Cuestion