_¡Buenos días preciosa! -
Una voz masculina y sugerente se oyó a través del hilo telefónico.
_¡Buenos días, chico malo! .-
Contestó ella en tono suave, liando uno de sus mechones rojos entre sus dedos.
_Tengo ganas de verte y abrazarte, necesito de ti Nancy.-
El joven asesor estaba sentado en el taburete de su cocina junto a su café de la mañana.
_Al igual que tú , necesito verte también. Siento que me he vuelto adicta a ti Wilson.-
Nancy mordisqueaba su dedo traviesa, pensando en la pasada no