Mundo ficciónIniciar sesión2 años después
Estaba sentada en el jardín de la casa, mientras veía a Tristán jugar con su padre, todavía seguía sin creer que mi pequeño ya tuviera dos años, estaba creciendo demasiado rápido para mi gusto.
Claus se veía tan feliz jugando con su hijo, y es que ambos eran como dos gotas de agua, tenían los mismos ojos grises y su cabello castaño, su sonrisa y hasta sus labios, aunque el color de piel era igual al mío.
Todavía sigo recordando el día del p







