La Sra. Frey frunció el ceño, insatisfecha. Quería desahogar su ira con Yvonne, pero reprimió su impulso al pensar en el hecho de que todavía tenía que contar con su hija para asuntos de dinero. Se obligó a responder pacientemente: "Sí, la novia de tu hermano está embarazada. Están a punto de casarse, pero no tenemos dinero para la boda ni para comprar una casa nueva. Como ves...".
Al poco tiempo, el corazón de Yvonne se hundió. "¿Para la boda y una nueva casa?".
"Sí". La Sra. Frey asintió r