SARAH
El día se anunciaba con la misma calidez que siempre, el teléfono rompió el silencio de la mañana con su insistente timbre, y al levantar el auricular, la voz de Emily, mi mejor amiga, resonó al otro lado de la línea con un tono urgente y lleno de emociones.
Sarah, necesito verte ahora mismo, dijo Emily, su voz temblorosa y preocupada. Es importante.
Sin necesidad de más explicaciones, me apresuré a vestirme y salí hacia el encuentro con mi amiga. Mientras me dirigía hacia su casa, una se