EMILY
El día siguiente, cuando entre a mi oficina, nunca espere la sorpresa que me aguardaba. El aroma fresco de las rosas rosadas llenaba el aire de mi oficina, mis ojos se abrieron en sorpresa mientras observaba los pétalos suaves y delicados. El gesto era inesperado, y mi corazón dio un vuelco.
Nicholas se levantó de la silla, con una sonrisa encantadora en el rostro, me entrego el ramo y besó mi mejilla suavemente. Que tengas un excelente día, esposa, me susurro al oído.
La sensación de sus