Ana y Alonso miraron a Francisco horrorizados.
—Francisco, ¿qué intentas decir? —preguntó Ana.
Francisco los miró inexpresivo, —Entonces seré franco. Yo no soy tu hijo.
Alonso se sobresaltó, —¿Cómo...?
«¿Cómo lo ha sabido?»
Ana siguía disimulando, —No, Francisco, no debes estar escuchando los rumores...
Francisco la ignoró y llamó a Leandro.
Leandro entró y le entregó a Francisco unos papeles.
Francisco los tiró sobre la mesa, —Es mi prueba de paternidad y la tuya, y la tuya y la de Alej