Francisco quería subir con Sabrina, pero, estaba de muy mal humor y a punto de perder el control de su ira. Sabía que ahora Sabrina también estaba enfadada. Si hablaban así, no harían más que pelear.
Temía no poder controlar sus emociones y hacerle daño.
Francisco respiró hondo e intentó calmarse, pero no pudo.
Nunca había estado tan en conflicto, echando humo por el deseo de acercarse a Sabrina, pero temiendo acercarse a ella.
—¡A la oficina! —dijo Francisco al conductor.
Esperaba que el t