Enseguida llamó a Martín.
—Es tarde. ¿Aún no descansas? —contestó Martín.
Sabrina preguntó con frialdad: —Martín. ¿Por qué me enviaste esta foto?
—Sólo quería que supieras que Francisco no te merece. —dijo Martín.
Sabrina se burló, —¡Díselo a Francisco a la cara si puedes!
«¡Te matará!»
—Martín. Siempre pensé que eras un hombre decente, ¡pero no me di cuenta de que eras tan despreciable como tu hermano!
Martín frunció el entrecejo, «¿Creía que Francisco me había seguido y filmado?»
—Acci