Mientras, Alberto e Iván esperaban impacientes en el club.
—¿Le habrá sucedido algo a tu hijo? -preguntó extrañado Iván.
—No creo, realmente espero que no. Seguro que se fue a los astilleros y olvidó llamar —Agregó Alberto demostrando una tranquilidad que realmente no sentía.
—Pero ¿podría contestar el teléfono no? ¡Si Elena me hiciera eso me daría un infarto!
—Me imagino... Pero Gabriel siempre ha sido tan independiente que su madre y yo, ya estamos acostumbrados, la verdad es raro que haga