Mundo ficciónIniciar sesión—Joven… —Los hombres de Pedro avanzaron, preparados para atacarme. Sin embargo, Pedro levantó rápidamente una mano, haciendo un gesto firme para que no intervinieran.
—Puedo encargarme de esto, ¡no os metáis! —dijo Pedro con calma, pero precisamente ese tono tranquilo de su voz me repugnaba hasta la saciedad.
Pedro apartó mi mano y, con un gesto altivo, se arr







