—¿Qué pasa, Adriana?
Me giré con desgana al oír esa voz de barítono que me resultaba tan familiar. Javier acababa de llegar corriendo; su expresión revelaba una mezcla de inquietud y gran curiosidad tras llegar a este lugar.
Yo… ahora mismo estoy en la comisaría.
Es cierto. Adriana realmente ha hecho realidad su loca amenaza. Sin la más mínima piedad, me arrastró directamente hasta aquí en cuanto terminó la sesión de fotos. Y eso que durante todo el camino le expliqué una y otra vez, entre lágr