Fabián era de carácter prudente, sin grandes aspiraciones, conformándose con llevar una vida tranquila.
No era que no se lo quisiera dar, sino que le preocupaba que Luna arriesgara todos sus ahorros en una apuesta por una fortuna. Si perdían, lo perderían todo.
Tanto Fabián como Luna provenían de orígenes modestos, pero gracias a ciertas oportunidades habían logrado convertirse en señoritos. Fabián valoraba enormemente esa posición.
Incluso si se retiraban ahora, el dinero que tenían les alcanza