Niebla, bosque, serpiente y niña.
Un rayo de luz se filtró desde el árbol gigante sobre sus cabezas y cayó justo sobre la pequeña niña.
Su piel era extremadamente blanca, su rostro pequeño y hermoso, pero lo más sorprendente era que sus ojos eran verdes. Tenía rasgos definidos, una cara muy europea.
Vestía ropas coloridas y antiguas, pero lo extraño era que no llevaba zapatos, sus pies estaban desnudos.
En sus tobillos llevaba dos pulseras de hilo de seda de colores, adornadas con pequeñas campa