Clara guardó silencio, su futuro era incierto.
Se sentía como un monje, desprendido de los deseos terrenales, sin amor ni odio.
Diego le propuso estudiar medicina, y ella aceptó sin sentir nada en particular.
Tanto estudiar medicina como estudiar negocios le parecían igualmente válidos.
Diego no se molestó por la falta de respuesta, y con ternura besó su lóbulo de la oreja mientras le decía seriamente: —Clari, soy diferente a ti. En mis ojos y en mi corazón, tú eres mi pasado y mi futuro.
Despué