Diego mantuvo su expresión fría. Él estaba dispuesto a darle libertad a Clara, pero esa libertad tenía que estar dentro de su alcance controlable.
La isla era un lugar peligroso fuera de su control.
Cualquier imprevisto podría hacer que se arrepintiera toda la vida.
—Sí, jefe López, ahora mismo voy a organizar para que ella sea eliminada.
Unos minutos después, Sam regresó apresurado, con expresión nerviosa: —Jefe López, la señora ha desactivado su dispositivo de localización.
Diego arrojó el cig