La primera reacción de Clara al despertar fue alejarse rápidamente hacia atrás, con la mano izquierda aún protegiendo su vientre.
Al ver la reacción instintiva y cautelosa de ella, el corazón de Diego se sintió triste.
—No te pongas nerviosa, solo quería... acariciar al bebé.
Claramente, Clara no pensaba lo mismo. Habló con fiereza: —Sal de aquí.
—Bueno, Clara, no te alteres. Me voy enseguida.
—¡Ah...!
Clara frunció ligeramente el ceño y los pasos de Diego, que se alejaba, se detuvieron. Se acer