Laura abrazaba a Clara con fuerza. A pesar de ser de la misma edad, actuaba como una mayor, reconfortante para Clara. —Clara, no llores más. Tienes mi apoyo y me aseguraré de cuidarte bien. El señor Suárez ya está fuera de peligro, así que seguro que estará bien. Quizás se despierte en unos días y todo mejorará.
Antes, Clara también creía en esas palabras, pero el destino le enseñó una lección: no había límite para lo peor.
Uno nunca sabía cuán mal podría llegar a ser su suerte.
Decían que nadie