—Papá, no puedes irte. Si te vas, ¿quién me protegerá en el futuro? Me van a maltratar, como cuando era niña.
—Mi pobre hija.
Clara intentó persuadir a Quirino con todas sus fuerzas: —Papá, aún no has podido ver nacer a tu nieto. ¿Cómo puedes irte? ¿Puedes dejarme sola en este mundo, sufriendo? Los niños ya no tendrán a su papá, ¿quieres que también se queden sin abuelo?
La expresión de Quirino cambió un poco. Miró tiernamente a Clara: —Niña, la persona de la que más me preocupa eres tú.
Clara a