Clara estaba llena de nervios, reviviendo la sensación de perder a su hijo por una hemorragia masiva en el pasado. Su rostro cambió drásticamente, incluso su voz temblaba notablemente.
—¿Qu... Qué pasa...?
Sus dedos instintivamente apretaron el dobladillo de su ropa, preparándose mentalmente para lo peor.
Sin embargo, la cara del médico se iluminó con una sonrisa. —¡Enhorabuena, señorita Suárez! Estás esperando gemelos, vi dos latidos cardíacos.
Al escuchar estas palabras, los ojos de Clara se h