Diego recibió la llamada de Laura. Aunque no había ido a ver a Clara en este tiempo, conocía bien cada movimiento de Clara.
Laura no sabía lo que Diego pensaba, creía firmemente que él seguía de cerca a Clara, siendo el protector silencioso del extraordinario exmarido.
—Jefe López, la señorita Suárez quiere hacerse un chequeo de embarazo.
En el escritorio de Diego descansaba un par de anillos de boda. Sus dedos acariciaban el gran diamante, y en su rostro no se notaba ni alegría ni enojo.
—Bien,