En contraste con el aspecto demacrado de Luna, Clara lucía enérgica y radiante.
Luna la miró incrédula: —¿Cómo es posible que no te duela? Si te conecté con mi parásito, deberías estar sufriendo igual que yo.
—Lo siento mucho si te he decepcionado, pero a mí realmente no me duele nada. En cambio, me han dicho que anoche sufriste horrores y casi te derrumbabas.
Luna lo encontraba sumamente improbable, pues aquel hombre le había asegurado que este era un nuevo parásito hechicero que había tardado