—Señorito, ¿qué está haciendo? —Úrsula estaba visiblemente nerviosa—. La señorita todavía está embarazada.
—Precisamente porque está embarazada, temo que haga algo imprudente sin pensar.
—Pero no es necesario encerrarla. Si quiere, déjeme entrar y cuidar de ella. Me preocupa que esté sola allí dentro. —Úrsula conocía muy bien el carácter de Mónica. Desde que era niña, siempre había sido consentida y no tenía ninguna capacidad para lidiar con la adversidad.
Eduardo dio un paso adelante, su rostro