Clara salió de la habitación en calma y se encontró con Renzo descansando con los ojos cerrados en el pasillo. Al ver a Clara salir, él abrió los ojos y dijo: —Hola, doctora Suárez.
Renzo era una persona perceptiva, especialmente con sus profundos ojos negros, y Clara tenía la sensación de que él siempre estaba en guardia contra ella.
Ella se sentía inquieta por dentro, pero mantenía una apariencia tranquila y decidió saludarlo primero: —Él se ha quedado dormido. Si es posible, déjelo descansar