Renzo tenía una expresión indiferente. —En resumen, no debemos subestimar la situación.
—Lo entiendo.
Renzo encendió un cigarrillo y miró las estrellas en el cielo. —El jefe ha estado de mal humor estos días. Asegúrate de consolarlo para evitar que vuelva a enfermarse.
—De acuerdo.
Antes de terminar de fumar su cigarrillo, la última mujer también fue expulsada. Renzo apagó el cigarrillo y se miró con Elio. —¿Terminó tan rápido?
Ambos hicieron que las mujeres fueran llevadas lejos y entraron por