En el pasillo exterior, Jairo fumaba inquieto, un cigarrillo tras otro.
Después de esa noche en la que Clara dijo esas palabras y se marchó, él no podía dormir por las noches.
Cuando se dio cuenta de que lo que sentía por Clara era algo más que especial, se asustó.
Sabía muy bien que la persona a la que menos podía amar en este mundo era Clara. Él fue responsable de que ella tuviera un parto prematuro y, además, era el asesino de Laura.
Debería mantenerse alejado de ella, pero no podía controlar