Clara pisó el acelerador y salió disparada, mientras Diego echó un vistazo a la matrícula del coche.
En su momento, le había dado a Clara muchas casas y coches.
Pero este sedán no estaba a su nombre.
Clara rara vez conducía antes, y cuando lo hacía, prefería coches discretos.
Su Clari, había cambiado mucho en estos años.
¿A quién iba a ver hoy?
Diego suspiró, si hubiera sabido, no habría aceptado fácilmente.
—Jeje, todos están esperándole, es hora de partir. —se escuchó la voz de Fernando desde