Velkan se acercó con un poco de timidez al hombre que lo llamaba, no lo conocía, sólo sabía que le decían "jefe" y así lo llamaba él también.
Apenas tenía un par de días en esa ciudad, en algún lugar de la frontera entre Alemania, Polonia y la vieja Checoslovaquia. Era un sitio con un clima duro, frío e inclemente, al que él no estaba acostumbrado, había vivido en climas más cálidos, como en las hermosas costas del caribe, donde había pasado casi toda su niñez y adolescencia.
El jefe se le qued