Un trago más, mi mente decía eso, pero la verdad no tenía el autocontrol de hacerlo. Amelia no había llegado, hasta ahora venía en camino y lo peor es que no tenía respuesta de nada, Frank no respondía mis llamadas. El lugar se me hacía chiquito, daba vueltas como si el mundo se fuera a acabar y la verdad ya mi paciencia estaba siendo agotada. No tengo claro cuanto tiempo pasó, solo sé que para mí fue eterno.
Escuché la puerta abrirse y Amelia entró con una sonrisa, ella miró todo el lugar y