Capítulo 34: Mi cabeza es un vendaval.
Después de mi falta de cordura, me tomo un respiro y voy por un vaso de agua, escucho abrir la puerta era Amy, mis hijos y mi nueva mejor amiga Mara, quien con la ausencia de Jessica se había convertido en mi paño de lágrimas.
—Mami—gritan mis hijos al mismo tiempo y corren para abrazarme. Sigo muy nerviosa y distraída.
—¿Diane te ocurre algo? ¿Viste un fantasma? —me pregunta Mara con incredulidad.
—Me siento un poco sofocada.
—Pero estamos en otoño.
—Vengan niños vamos para que merienden a