Rodrigo De la Sierra
Siempre que veía a Dora, yo me alteraba demasiado y no era para menos. En buen problema me he venido a meter y todo por querer una vida mejor para mi hijo y no me arrepiento de eso, sino de haberme involucrado con una persona que deja demasiado que desear y que, además, está fuera totalmente de sus cabales y ahora ya es muy tarde y tengo que meterme en la cabeza que tengo que terminar lo que empecé y que ya no hay marcha atrás.
–Está bien, Dora, ya tendrás lo que quieres –